Dolor de cuello y tortícolis: remedios, causas y ejercicios útiles

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Tortícolis significa literalmente «cuello torcido».
En fisioterapia, lo que todos denominamos comúnmente tortícolis se define con el término específico de Bloqueo Cervical Agudo e incluye cuadros patológicos también muy diferentes entre sí, que puede tener su origen en las articulaciones facetarias o en el disco intervertebral.

Rigidez, mialgia, dolor: cómo se manifiesta el Bloqueo Cervical Agudo

Tal como se ha anticipado, las principales causas del Bloqueo Cervical Agudo (la famosa «tortícolis») pueden ser tanto un bloqueo de la articulación facetaria como un problema relacionado con el disco intervertebral, lo que a su vez provoca el desarrollo de contracturas musculares, rigidez y, a consecuencia, dolor. En ambos casos, lo que se observa de inmediato es la postura que adopta la persona que padece tortícolis: con el cuello mantenido en inclinación lateral, rotación y flexión con incapacidad para corregir la posición debido al dolor.

Otras causas de tortícolis, que no trataremos en este artículo, son la tortícolis espástica (de competencia neurológica), la tortícolis miogénica congénita infantil y el síndrome de Klippel-Feil (de competencia pediátrica).

Distinguir la causa del bloqueo cervical es muy importante para el fisioterapeuta, porque el tratamiento variará en consecuencia.

Tortícolis causada por el bloqueo de la articulación facetaria

Afecta principalmente a pacientes jóvenes, a veces incluso niños, y puede producirse a nivel de cualquier segmento. Suele ser un trastorno unilateral, es decir, que afecta sólo un lado del cuello de forma mecánica. El segmento más afectado es el C2-C3 (segunda y tercera vértebras cervicales). El bloqueo suele producirse tras movimientos rápidos e incontrolados.

Una posible explicación de la causa de este bloqueo se encuentra en la estructura anatómica de las articulaciones facetarias: los pliegues meniscoides en forma de cuña sobresalen de la membrana sinovial de la cápsula articular dentro del espacio articular. Como consecuencia de determinados movimientos, es posible que estos pliegues, durante el movimiento de retorno, se atasquen en el espacio articular provocando el bloqueo.

Este problema puede producirse durante el día, debido a un movimiento rápido incontrolado, o durante la noche, por una posición mantenida durante mucho tiempo (por ejemplo, dormir en decúbito prono con el cuello girado). En este caso, el paciente puede despertarse por la mañana con el cuello bloqueado.

Normalmente, el paciente adopta una postura con el cuello en flexión lateral y rotación opuesta al lado del dolor. En este caso, el dolor está muy localizado y el paciente puede identificar el punto preciso señalándolo con el dedo. A veces el dolor puede ser intenso e insoportable y el paciente no puede corregir la posición de la cabeza, tiene una sensación de bloqueo total y le resulta imposible mover el cuello hacia el lado afectado, porque desencadena inmediatamente un dolor intenso. Un remedio que puede aliviar momentáneamente el dolor es la aplicación local de calor, por ejemplo colocando una bufanda alrededor del cuello.

Tortícolis del disco intervertebral

Suele tratarse de pacientes con una edad media de 30-50 años. La disfunción afecta principalmente a los segmentos comprendidos entre la cuarta y la séptima vértebras cervicales (C4-C7).

Una posible causa de este tipo de bloqueo del cuello tiene que ver con los cambios que se producen en el disco: a través de posturas mantenidas con la cabeza hacia delante (trabajar con el ordenador, leer, ver la televisión en el sofá, etc.), pueden producirse desplazamientos dentro del disco. El disco intervertebral fibrótico y degenerado se esfuerza por adaptarse a estas tensiones y se convierte, a través de su inervación, en la causa del dolor.

Por lo tanto, la inflamación del cuello no comienza con un movimiento concreto: los factores desencadenantes son las posturas diurnas mantenidas durante demasiado tiempo o la posición adoptada durante el sueño. El dolor también puede desarrollarse lentamente a lo largo de varios días, acompañado de una sensación de rigidez.

También en este caso, el paciente adopta una postura con la cabeza en ligera flexión, inclinada lateralmente y girada hacia el lado opuesto al dolor. A diferencia de los pacientes con bloqueo facetario, en este caso el dolor es más generalizado y el paciente lo señala con toda la mano. Normalmente, el paciente siente dolor no sólo en el cuello, sino también en la zona escapular, de forma más profunda, y a veces puede irradiarse hasta el brazo. Además, en este caso la persona afectada es capaz de corregir la posición torcida de la cabeza, pero con gran dificultad, sólo es capaz de moverse lentamente y acostarse únicamente con un cojín. El calor puede proporcionar un alivio temporal, pero es crucial resolver el problema subyacente.

Remedios para la tortícolis: fisioterapia y ejercicios útiles

Sea cual sea la causa de la tortícolis, la fisioterapia realizada por un terapeuta experto es el tratamiento más adecuado. El profesional debe ser capaz de realizar una evaluación adecuada de la causa del problema y establecer el tratamiento adecuado.

  • Tortícolis facetaria: en estos casos, el tratamiento debe iniciarse lo antes posible para acortar el tiempo de curación fisiológica, que suele ser de aproximadamente una semana. El tratamiento fisioterapéutico consiste en técnicas manuales destinadas a «abrir» las superficies articulares, como movilizaciones y/o manipulaciones. Si no son suficientes, se realiza un tratamiento manipulativo específico en el segmento bloqueado mediante terapias instrumentales para reducir la contractura muscular (TECAR), ejercicios de estiramiento y ejercicios de fortalecimiento muscular (en una fase posterior).
  • Tortícolis discogénica: la duración del tratamiento en estos casos es bastante más larga (4-8 semanas). Es muy importante que el fisioterapeuta entienda a qué tipo de tortícolis se enfrenta: a diferencia del bloqueo facetario, existe una contraindicación para las manipulaciones debido a la consistencia del tejido discal, que difícilmente se adapta a movimientos rápidos e intensos. Una manipulación inadecuada puede provocar lesiones (desgarro) y una hernia de material discal, que provoca problemas en la raíz nerviosa.
  • El objetivo principal del tratamiento es crear más espacio en el foramen intervertebral (o agujero de conjunción); esto puede conseguirse con diversas técnicas de terapia manual en apertura, como técnicas de tracción o flexión lateral y rotación en la dirección opuesta al dolor. También son útiles las terapias físicas para vascularizar y reducir el espasmo muscular, como Tecarterapia, y los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento muscular.

En el caso de una tortícolis verdadera, es decir, con bloqueo total, hay muy pocos ejercicios que puedan realizarse de forma independiente, debido al intenso dolor. En los dos casos anteriores, el calor ayuda a aliviar los síntomas, por lo que se recomiendan las bolsas de agua caliente, las duchas calientes y mantener el cuello envuelto con bufandas o fulares/pañuelos.

No es posible el estiramiento en la fase inicial, mientras que adquieren importancia una vez que el movimiento se haya recuperado parcialmente. El único ejercicio útil que puede realizarse en las fases iniciales es sentarse en una silla con la espalda bien erguida y realizar respiraciones profundas con el diafragma. Si el cuello lo permite –especialmente en el caso de la tortícolis discogénica– pueden asociarse a las respiraciones ligeros movimientos de rotación de la columna cervical.
Al realizar estos ejercicios, los movimientos deben ser siempre lentos y uniformes y, sobre todo, si se experimenta dolor, hormigueo o entumecimiento, es imprescindible interrumpir la actividad inmediatamente y consultar al médico.

Indicaciones para una postura correcta y prevenir problemas cervicales

En la mayoría de los casos, la tortícolis no puede prevenirse, ya que es un evento imprevisto y casual. Sin embargo –y esto es aplicable a cualquier problema musculoesquelético–, si mantenemos nuestras articulaciones libres, nuestros músculos fuertes y flexibles y llevamos un estilo de vida saludable, probablemente seremos menos propensos a este tipo de problemas. Es decir, practicar deporte para desarrollar la musculatura del cuello y la espalda, realizar con frecuencia ejercicios de estiramiento y movilización de la columna cervical y dorsal, controlar el estrés y la alimentación y evitar los golpes de frío son consejos útiles.

En general, y más aún para quienes ya han sufrido un bloqueo cervical, es aconsejable evitar posturas incorrectas durante mucho tiempo, como quedarse dormido en el sofá, ver la televisión en la cama o realizar trabajos con la cabeza plegada durante mucho tiempo (por ejemplo, planchar). Si se trabaja muchas horas frente al ordenador, es recomendable intercalar a menudo el trabajo con ejercicios de estiramiento y movilización de la columna cervical. También es muy importante la postura que se adopta frente al ordenador, con la pantalla colocada delante de los ojos y los antebrazos apoyados firmemente en el escritorio.

esercizi torcicollo: esempi di mobilizzazione e rinforzo muscolare

esercizi torcicollo: esempi di mobilizzazione e trazione

 

Los ejercicios para la tortícolis

Movilización global del cuello

Realizar un movimiento de rotación lento hacia la derecha y hacia la izquierda.

 

Refuerzo de los músculos laterales del cuello

Con una mano a cada lado de la cabeza, oponer resistencia a los movimientos laterales de inclinación.

Repetir en ambos lados.

 

Movilización de la cabeza

Realizar movimientos lentos de anteposición (delante) y retroposición (atrás) de la cabeza.

No plegar la cabeza hacia delante o hacia atrás.

 

Tracción

Con una pequeña toalla enrollada y colocada a unos 45°, realizar ligeras tracciones en el cuello.

 

 

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