Dolor de hombro: las causas posibles y remedios

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La mayoría de la gente tiende a referirse genéricamente al hombro y al «dolor de hombro»; en verdad, el hombro es una articulación compleja, una de las más complejas del cuerpo humano, que precisamente por sus características a menudo sufre lesiones y dolor general.

Sus articulaciones se combinan con tendones y músculos que nos permiten realizar una amplia gama de movimientos con el brazo, desde el sencillo gesto de rascarse la espalda hasta lanzar una pelota en determinados deportes. Por eso, lo que se percibe como dolor de hombro puede afectar tanto a quienes practican deporte con regularidad como a los menos deportistas.

Se calcula que el dolor de hombro representa el 16% de todos los trastornos dolorosos del sistema musculoesquelético, con una incidencia máxima entre los 45 y los 65 años. A menudo basta una pequeña disfunción para alterar este delicado equilibrio, como un músculo demasiado rígido o débil, o una rigidez en una de las articulaciones que componen el hombro.

Índice:

Notas de anatomía: cómo está formado el hombro

El hombro es un complejo articular formado por la unión de cuatro huesos: Húmero, Escápula, Clavícula y Esternón. Estos cuatro huesos forman entre sí cuatro articulaciones:

  • la Glenohumeral (entre Húmero y Escápula),
  • la Acromioclavicular (entre Escápula y Clavícula),
  • la Esternoclavicular (entre Esternón y clavícula),
  • la Escapulotorácica (posteriormente entre Escápula y Tórax).

Todas estas articulaciones (excepto la Escapulotorácica) están sostenidas y reforzadas por los llamados estabilizadores pasivos, es decir, complejos ligamentosos.

A menudo basta una pequeña disfunción para alterar este delicado equilibrio, como un músculo demasiado rígido o débil, o una rigidez en una de las articulaciones.

La estabilidad de la articulación principal, la glenohumeral, también se ve reforzada por un complejo muscular muy importante denominado manguito de los rotadores. A menudo protagonista de dolor de hombro causado por tendinopatías, inflamaciones y lesiones, el manguito de los rotadores está formado por cuatro músculos: Supraespinoso, Subespinoso (o Infraespinoso), Subescapular y Redondo menor. Estos músculos constituyen el principal estabilizador dinámico del hombro, manteniendo la cabeza humeral en la cavidad glenoidea de la escápula, y permitiendo también las rotaciones del segmento del brazo.

Los otros músculos que mueven el hombro o que contribuyen a sus movimientos son: Trapecio, Deltoides, Elevador de la Escápula, Romboides, Pectoral Menor y Mayor, Serrato Anterior, Dorsal Ancho, Redondo Mayor, Bíceps y Tríceps Braquial.

Además, algunos autores incluyen también la articulación acromiohumeral, que se considera un plano de deslizamiento dentro del cual se sitúan determinadas estructuras, como el tendón del músculo Supraespinoso, la cabeza larga del Bíceps Braquial y la bursa Subacromial.

Causas del dolor de hombro

Dada la complejidad del complejo articular y muscular del hombro, las causas de dolor de hombro que experimenta un paciente pueden ser múltiples:

–             Patologías del manguito de los rotadores (tendinopatías, calcificaciones, lesión muscular, déficit de vascularización, sobrecarga, debilidad muscular, etc.).

–             Pinzamiento subacromial

–             Inflamación de la cabeza larga del bíceps

–             Rigidez articular

–             Bursitis

–             Inestabilidad del hombro

–             Artrosis Acromioclavicular o Glenohumeral

–             Capsulitis Adhesiva (Hombro Congelado)

–             Problemas posturales (hombros adelantados, espalda encorvada, etc.)

–             Cervicobraquialgia

Tipos de dolor de hombro

Tanto la distribución como la intensidad del dolor de hombro pueden variar mucho.

En algunos casos el dolor puede ser localizado e intenso en la parte anterior del hombro, como en el caso de una inflamación de la cabeza larga del bíceps o un problema en la articulación acromioclavicular.

En otros casos, el paciente puede sentirlo más profundamente y extenderse por todo el hombro, como en una bursitis o una disfunción de la articulación glenohumeral.

Otras veces, el dolor aparece al intentar levantar el brazo por encima del hombro (pinzamiento subacromial) o puede abarcar del cuello al brazo (cervicobraquialgia).

Por lo tanto, el diagnóstico del Traumatólogo especialista en hombro y la evaluación del Fisioterapeuta son esenciales para comprender la causa del problema y llevar a cabo tratamientos específicos.

Remedios y tratamiento

El tratamiento con cirugía suele reservarse para pacientes con lesiones graves de los músculos del manguito de los rotadores o en los que ha fracasado el tratamiento conservador.

En los demás casos, la fisioterapia es el tratamiento más adecuado.

El tratamiento cambia en función de la causa del dolor de hombro y, para identificarla, el médico especialista puede requerir pruebas diagnósticas, como radiografías, ecografías o resonancias magnéticas.

El tratamiento fisioterapéutico que sigue al diagnóstico se aplica utilizando diversos métodos, los más importantes de los cuales son:

–             Terapia instrumental (TECAR, LÁSER, Ondas de choque) para disminuir la inflamación, la contractura muscular y estimular la regeneración de los tejidos.

–             Terapia manual para recuperar la amplitud de movimiento y movilizar pasivamente las articulaciones rígidas.

–             Ejercicio terapéutico para recuperar la fuerza, la resistencia, la propiocepción y la flexibilidad músculo-tendinosa.

En lo referente al ejercicio terapéutico, los ejercicios para el grupo muscular del manguito de los rotadores revisten vital importancia. Se trata de ejercicios específicos para fortalecer los músculos rotadores internos y externos del hombro: se pasa gradualmente de los ejercicios isométricos (contracción sin mover los extremos articulares) a los ejercicios con bandas elásticas y, por último, con pesas.

Conclusiones

En el caso de un hombro dolorido, identificar la causa del dolor es crucial. El médico especialista decidirá el plan de rehabilitación en colaboración con el fisioterapeuta, basándose en pruebas clínicas y radiológicas. La rehabilitación debe personalizarse teniendo en cuenta la diversidad clínica de cada paciente y la duración del tratamiento puede ser medio-larga (incluso 3-4 meses).

El ejercicio terapéutico debe ser lo más precoz posible tanto en el tratamiento conservador como en el postoperatorio, para conseguir un mejor resultado al evitar daños secundarios atribuibles a la inmovilización.

El fisioterapeuta, para que el tratamiento tenga éxito, debe utilizar una amplia gama de técnicas específicas, isométricas, isotónicas, propioceptivas, con modalidades excéntricas/concéntricas, con el fin de trabajar el hombro a 360° tanto desde el punto de vista articular como muscular.

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